sexta-feira, 15 de janeiro de 2016

Mis recuerdos de la Bahía de La Coruña. Eduardo César.





Mis recuerdos de la Bahía de La Coruña.
(A long, long time ago…)

 Eduardo César.


  





            Me permito usar la licencia de comenzar este pequeño trabajo haciendo una similitud entre aquellas inmersiones furtivas de juventud, las historias de los pescadores de la zona, el poco afortunado destino del sitio en la actualidad, la cantidad de vestigios perdidos para siempre y el frío, no solo del agua, que se ha metido entre los huesos.




            Quiero incluir esta fotografía para marcar el terreno de nuestras aventuras o “prospección” como lo catalogará Felipe- Senen ya que en estas aguas resultaba difícil mantener un entramado de cuadriculas con puntos de referencias fijos tanto por la acción de las aguas (corrientes, mareas) como por el trabajo efectuado por la acción de las artes de pesca y marisqueo.
            Se aprecia bastante bien el área todavía no perdida que en la actualidad ocupa el complejo de la Solana en la que se aprecia un sombreado en la zona correspondiente al hotel y otro a la altura de Jardín de San Carlos y el Hospital. Nosotros situamos en dichas zonas restos de construcción que corresponden a los antiguos astilleros y zona de reparación de los buques que otrora recalaban en El Parrote.
            Continuando en línea recta y entre ambos se aprecia una nueva zona de sombreado que coincide con un área rocosa o edificada que así nos parecía en nuestras incursiones. Va a ser esta área y en línea recta hacia la pedregosa playa la que nosotros consideramos digna de recordar. Durante muchos años la hemos considerado como “El Puerto Romano” de La Coruña.
Si, fueron tiempos de juventud; tiempos heroicos; tiempos en los que necesitábamos creer; necesitábamos algo a lo que aferrarnos. Ahí empezó nuestra búsqueda y del mismo modo que las frías aguas calaban los huesos, Roma calaba en nuestras medulas.


Los Inicios.



            No sabía por entonces que la investigación iba a ir pareja con los incipientes pasos de la arqueología submarina en Galicia. ¿Qué pasos seguir? Sin dudarlo ni un momento era el agua. Aletas, mascara y un arpón. El mundo se abría para dejarnos sumidos en sombra. Una vez y otra, y otra… Una tarde, mientras nos vestíamos nos preguntó un hombre ¿Qué buscáis? Nos dijo: “más adelante, afuera”. Y nos contó que más de una vez han salido en los rastrillos de la almeja “cacharros viejos de barro”. “Los devolvemos al agua, están rotos, no valen”. Fue este hombre el que nos dijo:”estas pedras son mais novas, as vellas estan mas afora”. Tenia razón estaban más allá mas profundas y parecían bien alineadas. Eso si, cuando las algas y las aguas lo permitían. ¿Pedras ou rochas?.
            En eso momento llegan a nosotros noticias de que el Club del Mar y Submarinistas de la Armada se hallan realizando prospecciones. Nos pareció muy bien y en lugar de desanimarnos seguimos hacia delante. Precisamente en este punto recibo por parte de  Don Carlos Alonso Del Real y Ramos la “idea” de participar en una travesía hacia las Casiterides navegando en una embarcación de palos y piel.
            El tramo entre la puerta la Puerta do Clavo, rocas, base moderna y antigua hacia la Pebsa quedó repasado dando un fondo marino donde se observaba cambios, rellenos, fondos arenosos y abundantes y cambiantes zonas de algas.

           
           
Playa del Parrote. Años 20.

Materiales.

                       


                        Es en la década de los años setenta  y posteriores que ya tenemos materiales tangibles situados en el Museo Arqueológico del Castillo de San Anton. Ahora el complejo de la Solana ocupa toda la zona del Parrote y el material procede generalmente del dragado portuario y se clasifica en dos tipos principalmente:   1 Cerámica prerromana de tipología castreña. 2 Distintas variedades de ánforas romanas tipo Dressel 1 que incluye un disco de tierra cocida para cerrarlas. 3 Las anclas de las embarcaciones  halladas en el dragado del puerto. 4  Laudes a los D.M.S. del STATOR.











El exsactor Fortunato





                        Va a ser esta lapida dedicada a los Manes la que aporte gran información sobre el Puerto Romano de La Coruña. Sus interpretaciones son dos:
1ª Consagrado a los dioses Manes. El exsactor Fortunato (dedica este monumento) a los libertos Decimo Statorio , Principe y Félix.
2ª  El exsactor Fortunato a Decimo Statorio Principe y al liberto Decimo Statorio Félix.
                        Sea como quiera que sea, lo más importante es que los Exactores eran los recaudadores de impuestos del estado romano y esto sumado al otro exsactor Regino, que figura en los epígrafes que se conservan en la iglesia de Santiago nos sitúan en La Coruña una Statio (Oficina de recaudación relacionada con las transacciones comerciales  que son llevadas a cabo en el puerto marítimo).


Conclusiones.
                       
                        Para comprender la situación del Puerto Romano de La Coruña debemos tener en cuenta la existencia de unos determinantes previos en el entorno geográfico de la época:
1-      La existencia de la Torre de Hércules.
2-      Una ciudad romana.
3-      La existencia de castros costeros (Los Castros).
4-      Castro de Elviña. (Caput).
5-      Zona sacral megalítica. Monte das Moas.

La Torre ya es en sí misma un signo de relevancia para la que se le encarga la construcción, nada mas ni menos, que a un arquitecto lusitano llamado Caio Sevio Lupo de la ciudad de Aeminium (Coimbra), para regular el tráfico comercial de la ruta marítima del Atlántico. Y todo esto acontece en una ciudad romana con una Statio  de Exsactor  en la que se han hallado dos importantes bases estatuarias (Conservadas en la Iglesia de Santiago) dedicadas a Neptuno. En dicha ciudad se encuentra una villa con numerosas dependencias dedicadas a la industria de pesca y salazón con ánforas de diversas topologías incluidas las africanas.
La existencia de castros costeros y el de Elviña, junto con un complejo sacralizado de origen megalítico, nos dejan suponer la presencia de regulares transacciones comerciales entre lo que podemos denominar el Caput castrexo y el entorno romano. De este modo se explican la abundante presencia de ánforas en el castro de Elviña y recurriendo al profesor Luis Monteagudo tenemos otro de los productos deseados por Roma: el metal. Luis las halla en la zona de Los Castros y denomina este tipo con el nombre genérico de Tipo Coruña.(1405- 1406).
La abundancia de ánforas en la ciudad debió de ser importante ya que parte de las que se conservan en la actualidad proceden del material constructivo que se utilizó antaño en casas de la Ciudad Vieja y se entregaron al museo cuando se realizaron reformas modernas.
Con todas estas consideraciones resulta bastante elocuente que aunque no lo tengamos físicamente en la actualidad, el Puerto Romano de La Coruña fue una realidad tangible y necesaria. Debía estar asentado por fuerza en la zona del Parrote y debía adentrarse en dirección a la Pebsa con posibles pasarelas de madera.












Bibliografía sucinta.

-          Luengo Martínez J.M.1956. Noticias sobre las excavaciones del Castro de Elviña (La Coruña)
-          Blázquez Martínez José María. Puertos de la España Romana. Versión digital. Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia.
-          Senen Lopez F. 1980. Arqueoloxía submariña: os materiais procedentes da Badia Coruñesa. Brigantium Vol. I.
-          Naveiro J.  As  ánforas romanas de A Coruña (I). Brigantium Vol. II.





A Coruña 10- XII- MMXV.





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